Crecer en ser familia

2 de Febrero, 2010

Llevo unos días en Oviedo, mis padres estaban aquí de viaje y a mi padre le dio un sustiyo el corazón por lo que han tenido que ponerle un marcapasos. Ahora ya está muy bien, aunque sigue en el hospital hasta que se recupere del todo.

Estos días están siendo una oportunidad para muchas cosas.
De la experiencia de enfermedad cercana, del paso por el hospital, etc, también podría escribir, pero hoy lo hago para compartir lo que he ido sintiendo en relación a otras vivencias.

Durante estos días he estado ocupando la plaza de mi padre en el hotel. Venían con un viaje organizado, una semana con pensión completa. En el hotel somos dos o tres autobuses y cuando más hemos podido estar con la gente es a la hora de algunas comidas. Y Dios me libre de querer juzgar a nadie, pero he observado actitudes, de las cuales yo no estoy libre al cien por cien, que me han interpelado especialmente. Para mi han supuesto un contraste demasiado grande con lo que estoy acostumbrado y con lo que estoy viviendo en Pueblo de Dios. Me ha hecho pensar en lo fácil que es “dejarse llevar” y replegarse en uno mismo, hacia lo que me apetece, hacia lo que me conviene, a mí, “a los míos”…

El decir esto suena a colocarse en una posición superior, no lo quiero, pero es que me ha interrogado tanto… El estado del hotel (limpieza de las habitaciones, temperatura…) adecuadísimo. La comida, más que abundante. ¡Y aún se han oído quejas! En el comedor, era generalizada la tendencia a sobrecargar los platos, ¡cuidado no te vayas a quedar sin comer! Las mesas eran corridas, compartidas entre muchos. Me entristecen actitudes como las de observar al otro para criticarle cuando no está (lo que come, lo que hace…) ¿Por qué costará tanto “aguantar” una conversación con el otro? ¡menudo pesado! Me hace pensar lo rápido que nos acomodamos a dominar hasta el último segundo de nuestro tiempo. Y es que, cuando lo tenemos todo…

Todo esto, sentía que me está ayudando a apreciar más la experiencia que estoy teniendo en Pueblo de Dios. En Pueblo no se tiene la exclusiva de vivir nada, yo no paro de decir que el evangelio se ha de poder vivir en cualquier sitio. Pero lo dicho, comparando inevitablemente con lo que estoy teniendo la suerte de vivir allí, me doy cuenta de que, pese a las dificultades de convivencia, hay un esfuerzo sincero por vivir tal cual Jesús nos enseña. Ejemplos: Comer de manera sencilla, lo necesario, y dar gracias por la comida de cada día, el poder comer todos los días y varias veces, ¡ya es un regalo! Querer estar abiertos a todo el que viene a casa, a su casa; abiertos para acogerle, escucharle, interesarse por él, por sus inquietudes, por su vida; abiertos, para que en su casa, también disfrute del compartir de la comida, del compartir techo, trabajo… Son actitudes sencillas que nos ayudan a ensanchar el corazón y a crecer en ser familia, familia universal.

Le doy gracias a Dios por el tesoro sin límites que tenemos en nuestras manos, el evangelio, Pueblo, y que indignamente intentamos administrar. ¡Gracias Señor!

Y justo estoy escribiendo esto cuando me entero que el lema de la Pascua en Pueblo este año va a ser “A tiro de la vida nueva”. Así se titula una de las nuevas canciones de Migueli cuyo estribillo dice:

Ponernos a tiro de la vida nueva,
según me coloco,
me encuentro a la gente
o no veo ni a Dios

Ojalá sepa, ojalá sepamos, ponernos a tiro de lo nuevo que Dios nos regala cada día, en cada circunstancia, en cada persona que se cruza en nuestra vida, aunque no lo entendamos, aunque venga a descolocarnos…

Lo importante es el mensaje y no el mensajero

29 de Noviembre, 2009

Así lo hemos escuchado y rezado muchas veces aquí en Pueblo, pero anoche lo pude comprobar en propia persona.

Ayer se celebraban en Sevilla las VII Jornadas de Pastoral Juvenil promovidas por los Salesianos. Quería acabar el día con una oración-recital para la que llamaron a Brotes de Olivo.  Vicente, el padre de los Brotes, siempre dispuesto a anunciar lo que de Dios se ha ido descubriendo, les dijo que no sabía los que podrían acudir  ya que la semana que viene se presentan los tres últimos discos y toda la familia anda volcada en este gran día. Aún así, no dudó en confirmarle que, al menos él, estaría. Finalmente fue así, sólo él y Rosi, su mujer, podían estar. Pero Susana, desde Cádiz, y yo desde Pueblo, nos animamos a acompañarles. Y allí llegamos, por problemas con el tráfico y el aparcamiento, pocos minutos antes de la hora de comienzo. En la parte delantera tres micrófonos y, por lo demás, un montón de gente que no paraba de llegar (se juntaron más de doscientas personas) Después de una breve presentación Vicente, Susana y yo, nos acomodamos en los micrófonos y empezó la oración-recital. Por supuesto, se dejó bien claro que de Brotes sólo estaban Vicente y Rosi y que nosotros únicamente nos habíamos dispuesto a acompañar. Ahora bien, también confesamos que estábamos convencidos de que lo importante era el mensaje y no los mensajeros, así que ofrecíamos nuestras personas, desde la sencillez,  para hablar, cantar y rezar desde el corazón y dejarnos ser cauces del Espíritu; además, el ratito, lo íbamos a construir entre todos. Y así fue, el clima que se creó fue precioso. La gente cantó, aplaudió, participó y agradeció este espacio en la noche.

La verdad es que ante tanto agradecimiento y tantas muestras de cariño, muchas veces no me siento digno. Le doy gracias a Dios por servirse de mis pobrezas y de mis talentos para llegar al corazón.

Desde Pueblo de Dios, tu tierra - Dando señales de vida

27 de Noviembre, 2009

¡Hola a todos!

Ya hace casi nueve meses que empezó esta experiencia apasionante en este humilde pedacito de tierra en la provincia de Huelva. Dejé mi día a día en Valencia, sin querer perder en absoluto el contacto, para inicar un nuevo camino en el que crecer como persona.

El camino no lo iba a andar sólo. Aquí en Pueblo me iban a acompañar sus “habitantes” y todo el que a su casa viene, ¡somos una familia muy grande! Pero también era importante para mi, vivir esta experiencia, respaldado por mi comunidad particular: la Familia Marianista y, en concreto, las Fraternidades Marianistas de Valencia.

Desde el principio he tenido el propósito de ir compartiendo lo que voy viviendo. Cuando he ido a Valencia lo he hecho entre cafecitos, cenas, encuentros de zona y conversaciones expontáneas. Pero tenía la asignatura pendiente de hacerlo desde la distancia. No sabía muy bien cómo hacerlo, si hacerlo desde los foros en Ágora Marianista, desde éste mi blog o si hacerlo simplemente desde el correo electrónico. Creo que finalmente he decidio hacerlo desde el blog.

Desde aquí me podréis ir leyendo. También aparecerá en la blogosfera marianista (que os recomiendo) y también, espero que pronto, habrá la opción de suscribirse para que, a quien lo prefiera, le llegue un aviso por correo electrónico cuando comparta algo nuevo. De momento esto ya es posible para cuando publico alguna nueva canción, pero la idea es que se pueda hacer diferenciado, ya que puede haber quien le interese una cosa y no la otra.

Bueno, al grano, espero que este compartir no vaya siendo muy extenso. Suficiente para transmitir, pero no tan largo que eche para atrás leerlo.

Hoy comparto cuatro cosillas:

  1. Al mes de estar por Pueblo, redacté un punto de partida abierto a lo inesperado. En él se explica de dónde surge esta experiencia y en qué dirección quiere caminar (abierto a posibles cambios). Si quieres enterarte mejor, puedes leerla descargando este documento.
  2. Compartiendo algo de lo vivido en las oraciones y conversaciones de los últimos días en Pueblo… Ayer vi con claridad que algo que me atraía de lo que se intenta vivir aquí (no es más que evangelio), es el no poner límites a priori para vivir lo que se va descubriendo de Dios. Ante determinadas ideas que no dudamos huelen a evangelio, es muy común escuchar “vivir esto es imposible”, “es de locos”, “utopia”… e, inmediatamente después, ponemos límites y nos resignamos quedándonos sólo en las palabras. Creo que es muy importante intentar vivir los sueños, la vida ya irá poniendo límites que, por otro lado, con coinfianza se podrán superar. Lo que no se intenta no se vive. ¡Qué nadie nos mate la ilusión ni nos quite la esperanza!
  3. Próximas actividades en Pueblo:
  • Puente de la Inmaculada: sé que en Fraternidades son días de celebración importante, pero igual alguno os animáis y podéis compaginarlo con venir ya que hay cuatro días de fiesta. Durante todo el puente disfrutaremos un encuentro en Pueblo donde profundizar y dar gracias por la historia vivida. Dentro de esto, el domingo 6 lo viviremos en Huelva y Brotes de Olivo hará, con un recital, la presentación oficial de sus últimos tres discos. Será un día grande en el que estaremos acompañados también de mucha gente, artistas (Ixcis, Almudena, Pedro Sosa, Harijans…) Podéis ver el programa descargando este documento.
  • Fin de año: entre el 28 y el 30 de diciembre, tendremos el retiro de fin de año. Y el 31 celebraremos la noche vieja. Es una buena oportunidad para despedir el año y recibir el que viene, desde la reflexión y la fiesta familiar. Los que ya lo hemos disfrutado otras veces, sabemos que merece la pena. ya sé de varios de Valencia que vendrán ¡estáis todos invitados!

Si alguno os animás a venir en cualquier momento, ¡esta es vuestra casa! Podéis contactar conmigo a través de mi correo o llamando al teléfono de la comunidad (959500699)

¡Un besote para todos!

Cómo agradeceré

16 de Junio, 2009

Esta pequeña canción la escribí pensando en mis padres. ¿Cómo agradecer tanto como me han dado? De ellos, y en mi familia, he recibido gran parte de lo que soy. En la familia es donde aprendí a querer, donde primero experimenté que es posible amar sin esperar nada a cambio.

Pero si hecho la vista atrás, y hoy, día de mi cumpleaños es un buen momento para hacerlo, también me doy cuenta de tanto como la vida me ha regalado. Son muchísimas las personas y experiencias de las que he ido aprendiendo y han posibilitado que hoy sea lo que soy. Por todo ello, hoy le doy gracias a Dios.

Desde este sentimiento de agradecimiento, desde este corazoncito que grita con fuerza ¿cómo agradeceré tanta vida entregada, tanto dado sin esperar nada?, sólo me es posible una respuesta: lo agradeceré entregando mi vida, gratis también. Ojalá, esto que respondo con emoción sea, cada día más, una realidad palpable en mi vida.

Y no quiero terminar este comentario sin agradecer a Vicente el acompañamiento con la armónica y a María sus consejos musicales. Lo que escucháis en este canción también es gracias a ellos.

 Cómo agradeceré - Lorenzo Sicilia - mp3