¡Feliz Navidad! ¡Acógelo en tu vida!

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Acogelo en tu vida - Navidad 2015

Tierra buena

Comparto esto que escribí hace unos días:

Estos días atrás, en el ASHERA, me hacía Román un comentario sobre los árboles sembrados y plantados en Pueblo:

De los plantados, sólo unos pocos sobrevivían. Traídos de viveros, crecidos “entre los algodones” de las condiciones idílicas (pero encasilladas) de un plantón, al ser introducidos en “tierra hostil”, se veían obligados a una adaptación fortuita, rápida… Se veían sometidos a un estrés que, con la poca tierra conservada entre sus pequeñas raíces, muchos no eran capaces de soportar…

De los sembrados, de los que simplemente habíamos introducido una pequeña semilla en la tierra, los caídos en tierra buena, o incluso en no tan buena, siendo fuertes, habían crecido adaptándose al medio… Un buen ejemplo, el gran árbol de la plaza de Betania cuya sombra tanto disfrutamos… dando fruto…

Hoy, día de funeral, en el que hemos despedido al tío Pepe, el más mayor de los primos de mi madre, he sentido lo de la tierra buena en la que he tenido la suerte de crecer. Sigue leyendo

Para la guerra nada

Ayer, como en muchas noches con amigos, estuvimos arreglando el mundo, inmersos en la escucha de lo que ocupa tantas y tantas conversaciones: la falta de trabajo, la corrupción, el desencanto político… Ciertamente la situación no es fácil, ni en lo local ni en lo global.

Aún con todo, algo se resiste fuertemente en mí, recordándome, día a día, que hay motivos para la esperanza; es más, me repite insistentemente: “la esperanza la he puesto en ti, y en ti y en aquél… en todos”.

Me da mucha penita el pesimismo y derrotismo paralizante en el que caemos a veces (aunque haya motivos) y no saber poner la palabra o la acción oportuna.

Anoche ya me iba a dormir con una cantinela, y una canción, La Unión del Mundo, de Agua Viva, que ya se cantaba cuando yo aún no había nacido.

Y, en medio de todo esto, un día de regalos: primero la Palabra, transmitiendo como siempre la energía necesaria; poco después, el descubrir a través de este precioso blog, el bonito proyecto “Para la guerra, nada”, animando a sumar voces y corazones cantando que ¡es posible…!; y, al medio día, mi madre hablándonos en la comida de la película “Cadena de favores”…; ¿se puede recibir con más claridad?. Sigue leyendo