Esta noche es Nochebuena y mañana celebraremos el día de Navidad.
Navidad, ¿qué sentido le damos? ¿son unos días que celebraremos y ya está o, después de vivirla, dejará algo en nosotros que notaremos y notarán quienes nos rodean?
Si salimos a la calle y preguntamos ¿qué es la Navidad?, obtendremos respuestas diversas. Unos nos dirán que es la fiesta de las compras, de los regalos, de las calles alumbradas y aceras de comercios emfombradas; probablemente, la mayoría nos digan que son días de estar en familia, de juntarse, quizá con grandes comilonas…, pero para ti ¿qué es la Navidad? ¿cómo quieres celebrarla? ¿te atreves a dejarte empapar por su sentido para que vaya transformando tu vida y transformemos, así, el mundo en el que vivimos?
En Navidad celebramos que Jesús nace. Nace en un pobre establo porque en las posadas no tenían sitio. Allí, estaban sus padres y, enseguida, acudieron muchos más a celebrarlo, los primeros los pastores, de los más humildes entre los humildes.
Y si te dijeran que Jesús, que su Amor, puede nacer hoy en ti, ¿hay sitio en tu posada? Quizá quieras intentarlo, pero piensas “con la poca cosa que soy, con mis perezas, mis incoherencias, mis pocas fuerzas”; si es así, no te preocupes, Jesús no necesita más de lo que tú eres, para nacer, ¿recuerdas que nace en un pobre pesebre? No necesita que hagas más de lo que puedes, pero, lo que puedes, sí te anima a intentarlo, a ti y a todos. Para transformar el mundo, para que la Tierra viva la paz y el amor, haces falta tú, hacemos falta todos; cada uno con lo que es y lo que puede aportar; sumando nuestras pequeñas-grandes transformaciones personales, las que están a nuestro alcance; ayudándonos unos a otros a conseguirlo, ¿te animas?