Crecer en ser familia

Llevo unos días en Oviedo, mis padres estaban aquí de viaje y a mi padre le dio un sustiyo el corazón por lo que han tenido que ponerle un marcapasos. Ahora ya está muy bien, aunque sigue en el hospital hasta que se recupere del todo.

Estos días están siendo una oportunidad para muchas cosas.
De la experiencia de enfermedad cercana, del paso por el hospital, etc, también podría escribir, pero hoy lo hago para compartir lo que he ido sintiendo en relación a otras vivencias.

Durante estos días he estado ocupando la plaza de mi padre en el hotel. Venían con un viaje organizado, una semana con pensión completa. En el hotel somos dos o tres autobuses y cuando más hemos podido estar con la gente es a la hora de algunas comidas. Y Dios me libre de querer juzgar a nadie, pero he observado actitudes, de las cuales yo no estoy libre al cien por cien, que me han interpelado especialmente. Para mi han supuesto un contraste demasiado grande con lo que estoy acostumbrado y con lo que estoy viviendo en Pueblo de Dios. Me ha hecho pensar en lo fácil que es “dejarse llevar” y replegarse en uno mismo, hacia lo que me apetece, hacia lo que me conviene, a mí, “a los míos”…

El decir esto suena a colocarse en una posición superior, no lo quiero, pero es que me ha interrogado tanto… El estado del hotel (limpieza de las habitaciones, temperatura…) adecuadísimo. La comida, más que abundante. ¡Y aún se han oído quejas! En el comedor, era generalizada la tendencia a sobrecargar los platos, ¡cuidado no te vayas a quedar sin comer! Las mesas eran corridas, compartidas entre muchos. Me entristecen actitudes como las de observar al otro para criticarle cuando no está (lo que come, lo que hace…) ¿Por qué costará tanto “aguantar” una conversación con el otro? ¡menudo pesado! Me hace pensar lo rápido que nos acomodamos a dominar hasta el último segundo de nuestro tiempo. Y es que, cuando lo tenemos todo…

Todo esto, sentía que me está ayudando a apreciar más la experiencia que estoy teniendo en Pueblo de Dios. En Pueblo no se tiene la exclusiva de vivir nada, yo no paro de decir que el evangelio se ha de poder vivir en cualquier sitio. Pero lo dicho, comparando inevitablemente con lo que estoy teniendo la suerte de vivir allí, me doy cuenta de que, pese a las dificultades de convivencia, hay un esfuerzo sincero por vivir tal cual Jesús nos enseña. Ejemplos: Comer de manera sencilla, lo necesario, y dar gracias por la comida de cada día, el poder comer todos los días y varias veces, ¡ya es un regalo! Querer estar abiertos a todo el que viene a casa, a su casa; abiertos para acogerle, escucharle, interesarse por él, por sus inquietudes, por su vida; abiertos, para que en su casa, también disfrute del compartir de la comida, del compartir techo, trabajo… Son actitudes sencillas que nos ayudan a ensanchar el corazón y a crecer en ser familia, familia universal.

Le doy gracias a Dios por el tesoro sin límites que tenemos en nuestras manos, el evangelio, Pueblo, y que indignamente intentamos administrar. ¡Gracias Señor!

Y justo estoy escribiendo esto cuando me entero que el lema de la Pascua en Pueblo este año va a ser “A tiro de la vida nueva”. Así se titula una de las nuevas canciones de Migueli cuyo estribillo dice:

Ponernos a tiro de la vida nueva,
según me coloco,
me encuentro a la gente
o no veo ni a Dios

Ojalá sepa, ojalá sepamos, ponernos a tiro de lo nuevo que Dios nos regala cada día, en cada circunstancia, en cada persona que se cruza en nuestra vida, aunque no lo entendamos, aunque venga a descolocarnos…

Una respuesta a “Crecer en ser familia”

  1. Hermanito… Vaya, lo que te ha tocado vivir, irte a la otra punta de España a apoyar a los papás, aunque yo ya me hubiera ido de buena gana si no fuera por Francina que aun es muy pequeña, desde aqui hemos vivido todo con nervios de estar tan lejos.
    Leyendo tu reflexión me he visto en tu lugar y como tu dices, ninguno estamos libres al 100%, pero a mi me sorprende muchisimo que aun sigamos pensando tanto en uno mismo y en lo nuestro.
    El tema de las comidas es un tema a parte, a mi me gusta una buena comida como a todo el mundo pero intento siempre que estas con mas gente compratirlo, que todos tengan su plato, incluso s he de eleir me gusta coger el plato mas pequeño por que pienso que habrá otros que necesiten comer mas. A mi una de las cosas que tambien me entristece en las convivencias es ese, ver como la gente intenta servirse lo mejor de la comida, rebusca en los tropezones para que su plato sea el mejor y me entristece mucho ver como en ese momento sólo han pensado en ellos a pesar de que los demás estabamos ahí, tan cerca y a la vez tan lejos de sus pensamientos.
    En un tema que se nota mucho esta filosofía de ir a la mia es en la conducción, yo con el coche alucino, pero hasta alucino por mi, a veces la intolerancia de los otros coches, el egoismo de no dejarte salir de un cruce, o a una rotonda hace que saque lo peor de mi misma y a veces me sorprendo haciendo lo mismo, y me entra una pena…
    Hasta en la crisis me sorprende que a nadie le de pena nadie, cada uno a lo suyo, el que gana a seguir ganando, están cerrando negocios y a los dueños de los locales no se les ocurre bajar la renta para mcolaborar, antes prefieren tener su local vacio. El jefe de Elías se retrasa 20 días en pagar los sueldos por que primero paga sus cosas, sus coches, sus casas… cuando son sus empleados los que sacan su negocio a flote…
    Ayer en el cardiologo de Francina había muchisima gente y dos madres empezaron a gritar a las enfermeras que si cuanto tardaban, q si colaban a la gente… yo intenté poner paz y a pesar de intentar justificar las diferentes causas que podían estar retrasando todo o que podían hacer parecer que pasaban a gente por delante no quisieron calmarse, no querían, querian estar enfadas y tener la razón, dejé de insistir en poner paz, me cambié de lugar en el pasillo y me puse a jugar con Francina las 3 horas de espera que tuvimos nosotras, pero no creo que nadie tenga la culpa de esto, de hecho a nosotras siempre nos tratan con ucha educación y cariño, tarde si, pero si a mi hija le tratan sus problemas ¿que más puedo pedir?.
    Sigue aprovechando tu experiencia en Pueblo, estás conviviendo con gente muy buena con mucho que dar. Es una pena que te sorprenda conocer gente tan buena cuando es lo que nos gustaría encontrarnos cada día de nuestra vida. Saca todo el jugo que puedas de tu experiencia y luego vuelve a casa, que después de este susto de papá te echamos más de menos. Te quiero mucho!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.