Nada nos separará del Amor de Dios

Y es que…

“Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos…” (Hechos 17, 27-28)

Ayer llegué a Valencia pues hoy celebrábamos la 1ª comunión de Sofía, la primera de los peques de mis primos. Y esta mañana nos despertaba mi hermana con la noticia de que Francina, mi sobrina mayor, estaba en el hospital porque le había dado un ataque epiléptico; un buen susto, auqnue parece que ya está todo controlado.

Llegamos al hospital y, mientras esperábamos, jugando con Itciar, mi otra sobri, la más pequeña, un papelito solitario y doblado me llama la atención sobre una de las mesas del hall del hospital. Le doy la vuelta y leo “Tengo una Buena Noticia para ti”, lo despliego y…, siguiente mensaje: “¡Jesús vive!”; no continué leyendo mucho más, pero el mensaje había llegado y mi sobrina seguía correteando hacia la otra punta de la sala.

Francina ya estaba mejor, la dejaban en observación y se quedaban con ella mi hermana y mi cuñado. Mis padres y yo nos fuimos a la 1ª comunión. Llegamos con la eucaristía bastante avanzada…; emoción, reencuentros y ¿algo especial se respiraba?, ¿algo especial estaba ocurriendo?… yo creo que sentí que sí (después en la comida, me contó mi prima que Engracio, el párroco, en el momento de la consagración, pidió silencio y explicó que algo especial iba a suceder, aunque no lo viéramos…) Y llegó el momento de comulgar… comenzaron a sonar canciones y se me tocó el corazón como hacía tiempo… “Jesús, ven tú, entra en mi casa de nuevo, Jesús, ven tú para encender nuestro fuego…”. Comulgué y, al momento, veo a mi hermana… mi cuñado se había quedado con Francina y ella había querido acercarse desde el hospital para acompañar un ratito a Sofía. Le di un beso y le dije “aún te da tiempo a comulgar, si quieres…”; “si no he escuchado la misa”, me respondió; “la comunión es un regalo…” continué yo… y disfrutó del sentarse a la mesa.

Horas después, en el otro banquete (el de “en minúsculas”…) compartía parte del rato con mi prima Elena. Hablábamos de la no casualidad de mucho de lo que sucede y de mucho más… Hablándole de cómo creía que una garantía de la vivencia espiritual es que, lo descubierto en lo profundo de uno mismo, nos impulsa necesariamente hacia fuera, hacia el otro…, hablando de esto, me venía al corazón otra eucaristía en Pueblo y cómo Carmen, en el momento en que Fermín, con el pan y el vino recordaba las palabras de Jesús, rompió a cantar “¿Quiénes serán esos hombres nuevos que dicen con sus vidas que puede ser verdad? ¿Quiénes, de aquí, comienzan la tarea de hacer de todo el mundo la nueva humanidad?”

“Nada nos separará del Amor de Dios”. Alguien, hace años, se nos acercó a un grupito que lo catábamos cuando ya había amanecido tras una noche entera celebrando después de la Vigilia Pascual; se nos acercó y nos preguntó: “¿y cómo estáis seguros de eso?”. No recuerdo bien lo que le contesté, pero creo recordar que fue algo “de libro”. Si me lo hubiera preguntado hoy, otra hubiera sido la respuesta… “no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos…”, ¿el cuentecito de las huellas en la arena…?

Gracias, Señor, por estar siempre ahí, aunque a veces vayamos a tientas, para ver si te encontramos… Gracias porque, ante tanto recibido, no podemos hacer otra cosa que… darnos.

7 pensamientos en “Nada nos separará del Amor de Dios

  1. PD: Es justo de lo que te hablé el otro día sobre lo que me gustaban según que personas, porque escribían desde la esperanza… desde la misma mirada que has puesto aquí sin esas “gafas oscuras”. Un besote.

  2. @cristina: ¡Gracias Cristina! A veces las gafas están oscuras porque les hace falta un limpiaíto… Que tengamos siempre preparada la gamucilla, para las nuestras y para los que la necesiten… ¡Un besote!
    ¡Ah!, anoche me enteré de que también tenías un blog y hoy ya he visto la dirección, ¡qué bien!, ¡cuánta vida!

  3. Gracias por compartirlo Lorenzo
    Ante muchas cosas de Dios me quedo sin palabras..
    Por eso, Gracias
    Un abrazo

  4. Me ha servido leerte para recordar algo que sé y que olvido con frecuencia, para comenzar el día en contacto con la gratitud y el amor de/a Dios. Gracias Lorenzo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.