Para la guerra nada

Ayer, como en muchas noches con amigos, estuvimos arreglando el mundo, inmersos en la escucha de lo que ocupa tantas y tantas conversaciones: la falta de trabajo, la corrupción, el desencanto político… Ciertamente la situación no es fácil, ni en lo local ni en lo global.

Aún con todo, algo se resiste fuertemente en mí, recordándome, día a día, que hay motivos para la esperanza; es más, me repite insistentemente: “la esperanza la he puesto en ti, y en ti y en aquél… en todos”.

Me da mucha penita el pesimismo y derrotismo paralizante en el que caemos a veces (aunque haya motivos) y no saber poner la palabra o la acción oportuna.

Anoche ya me iba a dormir con una cantinela, y una canción, La Unión del Mundo, de Agua Viva, que ya se cantaba cuando yo aún no había nacido.

Y, en medio de todo esto, un día de regalos: primero la Palabra, transmitiendo como siempre la energía necesaria; poco después, el descubrir a través de este precioso blog, el bonito proyecto “Para la guerra, nada”, animando a sumar voces y corazones cantando que ¡es posible…!; y, al medio día, mi madre hablándonos en la comida de la película “Cadena de favores”…; ¿se puede recibir con más claridad?.

La Palabra:

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas. (2Tes 2, 16-17)

Para la guerra, nada:

Así comienzan los vídeos fruto de la suma…

¡Cuánta creatividad desperdiciada hay en una guerra!
¡Cuántos cerebros trabajan sin descanso
para inventarse un instrumento que sea más veloz,
más eficaz, más potente!

¡Cuán distinto sería el mundo
si sólo se usara nuestra imaginación para crear
cosas que nos hicieran más felices!

Hoy he invitado a amigos artistas de todas partes,
a cantarle a la vida y a decirle, a gritarle,
a cantarle al mundo que no queremos
ser parte de esa guerra ni de ninguna otra,
nunca más.

Empecé con un verso y, a ese verso,
se le fueron sumando otros y luego otros
y así, nuestras voces se hacen fuertes y cantan a coro…

para la guerra, nada

Marta Gomez 2014

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Señor, que sostenidos en ti, permanezcamos en la esperanza, con el animo y la energía que nos das para sumar y sumar, a tantos, las palabras y las obras oportunas que van trayendo la felicidad para todos.

2 pensamientos en “Para la guerra nada

  1. Qué bueno! Habrás visto que en facebook está la página PARA LA GUERRA, NADA? Te animo a que entres, y podés mandar tu aporte.
    Alguien puso por ahí una expresión como “hacernos adictos a la paz”; creo que además de las pequeñas cotidianidades donde podemos elegir por la paz y el diálogo, dar nuestro mensaje en favor de la paz nos va llenando el corazón y contagiando esperanza y deseos de vivir de otra manera.
    Un fuerte abrazo!

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