Si estás cansado y agobiado

Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré.

Se nos recordaba ayer en la eucaristía que Dios no nos evita ni la enfermedad ni el sufrimiento; pero que, si queremos, Jesús puede aliviar nuestra carga…

Me encantó la imagen del yugo: ¡cómo varía una carga cuando se lleva compartida!
¡Qué sentido cobra así la palabra cónyuge! Una vida compartida: proyectos, ilusiones, sueños, dificultades…

 

Y aunque el sufrimiento nadie lo queremos, ¡no somos masoquistas! Cuando viene, si se sabe encajar y asumir, ¡cómo nos hace crecer! Nos hace más humanos, más humildes, más persona…

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